Pinocho
No te podía dejar donde te había largado el viejo Salazar. No me había gustado nada verte tirado al final del rastro que habías hecho con tu cuerpo después de…
No te podía dejar donde te había largado el viejo Salazar. No me había gustado nada verte tirado al final del rastro que habías hecho con tu cuerpo después de…
árbol que no era árbol hamacas temporarias con los gurises del barriomirada desde las alturas hacia el ríohoy tan perdida como la de la montañael folklore de las temibles hojas…
Visito regularmente el cementerio. A veces paso bastante tiempo sin pisar La Colonia y cuando vuelvo nunca dejo de recorrer esos caminitos entre pinos para ponerme al día con las…
Las casas y la gente se mueren, pero no del todo. En los familiares queda el consuelo de reconocer algunos rasgos de la cara, la forma de la cabeza, la…
Bezurichkin tomaba mate bajo el alero con la mirada perdida en la calle. El polvillo de tosca se levantaba con las hojas en los pequeños remolinos de viento del otoño.…
La puerta del boliche estaba abierta y entré. Un veterano medio pelado estaba sentado debajo de un acordeón colgado de una pared y un hombre joven con boina acodado al…
Los atardeceres con mate frente al río y toda la vida por delante en aquel pueblito de pies embarrados y palabras en ruso también se fueron.Éramos demasiado amigos para enamorarnos.…
Yendo de camino a Sinope a través del vinoso Ponto tuve que recalar en una de las islas del Dodecaneso para aprovisionarme y arreglar algunas cosillas de mi vetusta embarcación.…
Muchas veces me he preguntado qué hacer con ese lastre de papeles, pasaportes, billetes con la efigie severa de Alejandro III, tarjetas conmemorativas de una remotísima peregrinación a Palestina, páginas…
Mis primeros escritos fueron los reglamentos y estatutos de los clubes que fundé (de batallas con cocos de pino, de ciencias, de ovnis) y la burocracia de las resoluciones y…