Sí.
Antes de que me sacaran a patadas del Alexei Peshkov
escribía versos.
Algunos quedaban para mí
y otros eran para las minitas que me gustaban y que no me daban pelota.
Ellas se fueron y como no tenía duplicados guardé los recuerdos.
(Miento: algunas sí me dieron pelota.)
El puerto destruido y yo con artritis,
una ruina más entre tantas ruinas de La Colonia.
Menos mal que me olvidé de ser poeta.
Abandoné la rima, las metáforas, las palabras rebuscadas.
Esto es demasiado simple para ser poesía.

