Cuando me enteré de que había muerto Darnauchans
se me cayeron las lágrimas.
Puse una canción en el reproductor de cedés.
Siguieron otras y cayeron más.
Murió el Sabalero y fue casi lo mismo.
Escuché su música en la compu.
Habían pasado varios años.
Nos habíamos vuelto todos más tecnos.
Y menos lacrimosos.
No eran mis amigos, pero había hablado con ellos.
Conocí al Sabalero en una feria
y tomé varios tragos con el Darno
en bares del Centro y el Cordón.
Con vos había sido más que charlas y alcoholes.
Eso se hace con cualquier desconocido.
Vos eras mi amigo.
No lloré cuando me contaron que te habías muerto.
Tampoco puse música.
Te encantaban Caetano y Charly y Tom Waits y los Talking Heads
pero acá no sonó nada.
Hacía diez años que no tenía noticias tuyas.
Lo último que supe fue que me borraste
cuando me cansé de buscarte para que nos encontráramos.
Tu última mentira fue "en quince días te llamo".
Nunca pensé que te morirías tan temprano.
No somos tan viejos, y sin embargo.
Vos no eras mala gente, no.
Lo triste fue aceptar
que habíamos sido amigos.
Por eso no lloré.
Ya habías muerto diez años antes.
La noticia fue apenas una partida de defunción.